Rebeca

Rebeca es administradora y un ejemplo de superación y realismo ante la enfermad. Un ejemplo de que teniendo la glandula bien regulada, complementada con una correcta nutrición, estilo de vida y suplementos apropiados, se puede recuperar el carácter y la energía. Hace buen uso de su faceta como comunicadora en sus comentarios y moderaciones en el grupo. 

A continuación, nos explica su experiencia.

"La aparición del hipotiroidismo me cogió estudiando en la universidad, pasé de ser una persona con mucha vitalidad y con muchas ganas de aprender y estudiar a convertirme en alguien apático y cansado, con problemas de concentración y de un humor cambiante. No sé exactamente cuándo se produjo el cambio, como a muchas personas al principio debió ser algo que iba y venía y con 20 años pues era más fácil tirar hacia adelante.

Las subidas y bajadas de peso y los cambios de humor y el cansancio me llevaron de cabeza a la consulta del endocrino que con sólo palparme el cuello me diagnosticó un hipotiroidismo autoinmune con nódulos en la glándula. A partir de ahí parecía que mis síntomas iban a desaparecer y que volvería a ser la de siempre. Es verdad que alguna mejora hubo al comenzar con la medicación, pero ahí terminó todo. Los años siguientes había épocas mejores y peores y cambios a los que no di importancia, hasta que empecé a unirlos todos y comprendí que no estaba bien, que el hipotiroidismo seguía limitando mi vida.

Gracias a que la empresa en la que trabajaba me cubría un seguro médico, pude visitar a distintos endocrinos en los que confié, a los que lloré y a los que pedí ayuda para encontrarme mejor, un vía crucis que no aportó nada positivo; sólo un enfado continuo que, en ocasiones, se convertía en resignación y otras veces en ira porque sabía que me podía encontrar mejor, aunque no conseguía saber cómo.

Un día se me encendió la bombilla y decidí buscar en internet en inglés a ver si la enfermedad se trataba de otra manera en el extranjero. Fue así, como tirando del hilo llegué al grupo Hipotiroideos España en el que la información que aportaban se me antojó maná caído del cielo y decidí ponerlo en práctica porque ya no tenía nada que perder y, sobre todo, porque eran recomendaciones sensatas basadas en artículos contrastados y que no ponían en riesgo mi salud.

De nuevo gracias a que el seguro médico me facilitaba la realización de pruebas y análisis de forma periódica fui comprobando cómo una mejor absorción de la levotiroxina y corregir las carencias de las que habla el grupo de vitaminas y minerales iba mejorando mi salud. Además, de lograr que una nueva doctora de medicina general entendiera que suplementando mis síntomas disminuían, sobre todo de cara a buscar un embarazo que con un hipotiroidismo mal tratado se puede complicar mucho e incluso terminar en aborto.

Gracias a ese apoyo que me ha brindado el grupo a mí, decidí convertirme en un altavoz más de denuncia sobre los problemas con los que nos encontramos los hipotiroideos y de lo desconocida que es esta enfermedad, lo que provoca que se diagnostique y trate mal, pero también en un punto de apoyo para todas aquellas personas que están tan perdidas como estaba yo al principio.

Desde que formo parte de Hipotiroideos España he visto que, al menos los pacientes, estamos más concienciados de lo que supone esta enfermedad y de cómo podemos mejorar, algo que desearía que se trasladara lo antes posible a los médicos y endocrinos españoles.

Me encantaría que un día este grupo Hipotiroideos España se convirtiera en un centro de intercambio de experiencias positivas, con publicaciones que buscaran simplemente hablar de los avances que se producen en esta enfermedad, sobre todo en la autoinmune donde hay mucho que investigar todavía. Desearía que sean los médicos lo que solucionen los problemas de salud de todos nuestros miembros, en lugar de acudir a nosotros desesperados buscando un rayo de luz y unas palabras de esperanza que les confirmen que se puede mejorar y que pueden volver a tener una buena calidad de vida."